La oposición de lo contemporáneo en el arte del sonido

Escribe... JM Alvarez | Posteado el 15 octubre 2014 a las 13:37

La música es por seguro la expresión artística más difundida y emblemática del último siglo. Con una popularidad que abarca a todas las culturas, sub-culturas y grupos etarios, el arte del sonido y la industria fonográfica han alcanzado la masividad gracias a la increíble diversidad de estilos, los cuales buscan reflejar tanto las complejidades como lo primitivo del ser humano en su totalidad.

Miles de artistas y millones de obras. Miles de músicos y millones de canciones. A simple vista, la música y sus medios de difusión crean la imagen de ser un arte donde las fuentes creativas son infinitas y no existen mayores fronteras. Sin embargo, es en este escenario donde la herramienta se convierte en aliado pero también verdugo de la expresión.


Etiquetado, envasado y enviado

Como casi en todos los aspectos humanos en la era moderna y específicamente desde la segunda mitad del siglo XX que las artes también han sido víctima de la mercantilización de sus obras y, a lo que corresponde al plano estudiado, la industria de la música se convirtió en el principal vehículo efectivo para difundir la obra a los públicos y al mismo tiempo lograr la satisfacción del artista, o según lo contextualizado por Kandinsky, “la recompensa material que produce su habilidad”(1).

Así es como la apropiación de la música por parte del mercado creó las limitantes a un arte que en un principio se mostraba infinito. Tanto el formato de la obra como la intencionalidad de los artistas se vieron modificados a lógicas de mercado, ejemplificadas en gestos tan comunes y asimilados en la sociedad actual como la duración y constitución de los llamados “sencillos”. Tanto la adoración a la figura de Little Richard como “arquitecto” del rock and roll (2) como la larga lista de éxitos lanzados por The Beatles en su primera etapa son fieles representantes de este proceso.

La década de los sesenta y setenta es un momento crucial en todas las expresiones artísticas, puesto que todas enfrentan un problema directamente derivado del “la modernidad liquida” (3) expuesta por Bauman. Lo que en otras palabras es un “capitalismo liviano que imposibilita las posibilidades del individuo a ser único”, en el contexto de este arte sonoro lo sesga en lo que podríamos llamar las estéticas predefinidas, nunca nuevas ni ajenas al mercado.

Tal es el caso insigne del movimiento hippie, iniciado en los Estados Unidos, fue motivado ante el deseo de dejar atrás la satisfacción y bienestar superfluo añorado en la posguerra para buscar la “libertad”, ideales que fueron absorbido en su totalidad por una sociedad consumista, convirtiendo lo que podía llegar a ser una filosofía de vida en un simple producto ofertado por la moda de ese entonces. Muchos son los ejemplos hasta la actualidad: movimientos como el punk, el new wave y el grunge siguieron el mismo patrón (todos con sus respectivas excepciones, por supuesto).

A partir de la repetición cíclica de contracultura-cultura, se desglosan una serie de preguntas pertinentes a la identificación de expresiones en la música que transgredan los límites de su tan mecanizada industria y sus vicios propios ¿Hay señales de un arte sonoro capaz de transgredir exitosamente lo moderno? ¿Hay alternativas para innovar frente al crudo panorama propuesto ante la sociedad del consumo?

La respuesta es positiva para ambas interrogantes, siempre y cuando se entienda al arte de la música como plataforma multidisciplinaria y se abra a los marcos detrás de estas.



Medidas de oposición

La música ha mutado constantemente en su desarrollo y contexto histórico. Esto se ha fomentado principalmente por su capacidad innata de aprehender de otras ramas artísticas, adecuándolas a su discurso y nutriéndola de mayor significado. Aglutinando soportes tan diversos como lo performativo, lo audiovisual y el didáctico arte de la retórica (especialmente en su expresión sinestésica).

Ante estas características, es incuestionable no pensar que la música moderna tiene las facultades para haberse transformado en un arte de gran potencia reflexiva.

Si bien muchas corrientes tomaron cartas en el asunto a la hora de criticar el panorama

imperante, ciertamente lo que se considera hoy como Rock en Oposición (o en sus siglas en inglés, RIO) fue un caso que escapó de cualquier etiqueta en su época y quebró las barreras de la industria que muchos intentaron traspasar.
“Cinco grupos de rock que las compañías discográficas no quieren que oigas”. Así es como se promocionaba el movimiento en su primera presentación conjunta el 12 de marzo de 1978.

Desde sus orígenes a principios de los setenta, el RIO no responde a una estética previamente establecida o a una corriente filosófica premeditada, sino que más bien respondió a un sentido de emancipación desde el interior de la banda de rock progresivo británico Henry Cow (4) respecto de las limitaciones de las compañías disqueras. Este objetivo se transformó en un germen que se instauró en una serie de otras bandas europeas que compartían el deseo de disponer, distribuir y reafirmar el lazo del artista con su obra, sin mayores intermediarios. 

A pesar de no existir mayores aspiraciones en relación a llevar al RIO hacia otro nivel, una vez que el movimiento relegó su nombre al dominio público, paso a ser utilizado por los críticos de música como una difusa etiqueta que abarca a ciertos grupos vanguardistas, pero que sin duda responden a un arte transgresor que busca perturbar la domesticación del arte conceptual moderno.

Magma (8) es una de las piedras angulares de este movimiento y una de las bandas que han logrado entender las dimensiones creativas de este arte en su totalidad. Principalmente reconocidos por utilizar el kobaiano en sus liricas (un idioma propio creado por Christian Vander (5), baterista y fundador de la banda), su propuesta logró cuestionar a través de su histriónico trabajo todas las bases impuestas por la industria de la música, las cuales han visto coartadas la dignidad creativa de la sociedad: su intencionalidad alude a que no se debe responder más que a las infinitas interpretaciones del espectador frente a la obra.

Hasta hoy, el impacto del RIO ha sido fundamental para mantener la vigencia de una corriente musical orientada solo a la apertura artística y no a los intereses comerciales. Sus diversos exponentes de las más variadas formas del arte, desde la avanzada, pasando por la electrónica, la música folklórica y experimental.

El silencio y el azar 



Si bien el nacimiento del RIO correspondió a una simple acción evasiva a las cadenas de la cultura del capital, es necesario admitir que su trasfondo conllevaba raíces aún más profundas que lo dispuesto a simple vista. La crítica al arte de los sonidos se refiere también a sus extremos: lo que realmente se considera como música.

"No tengo nada que decir y lo estoy diciendo". Así es como sintetiza el intérprete David Tudor la pieza compuesta por Cage el año 1952.
"No tengo nada que decir y lo estoy diciendo". Así es como sintetiza el intérprete David Tudor la pieza compuesta por Cage el año 1952.
Si bien se podría definir a la música en su sentido más amplio a través de la biología como “toda las frecuencias percibidas por el oído humano”, el desarrollo de este arte ha ubicado este paradigma en un nivel de mayor carga espiritual. Es en este plano donde resalta la figura de John Cage y sus trabajos, los cuales reflexionan el sentido de los 2 pilares de la música de forma íntegra: el silencio y el azar.

El gran compositor y multiinstrumentista en su famosa obra 4’33” problematiza la existencia del silencio como pieza musical. Estos tres movimientos mudos apelan a una infinidad de motivaciones, algunas más justificadas que otras, que se centran directamente en la figura del receptor, haciéndolo participe activo de una pregunta que pone en duda una rama del arte en su totalidad.

Por el otro lado, se puede plantear al azar como la solución definitiva a la originalidad. Influenciado por los sistemas de creencias relacionados con una cosmovisión muy ligada a la naturaleza, Cage expone en sus composiciones un contradictorio no-control (7) de la obra y la eliminación de la capacidad de decidir sobre ella. Así, el artista pierde toda intencionalidad, adjudicándole toda la responsabilidad a la naturaleza en sí.


Los dueños de las fronteras

Como producto de lo planteado, se puede afirmar que las fronteras de lo que se conoce como música es un espectro sólo condicionado por la capacidad de reflexión del ser humano, dejando atrás todas las pretensiones que podría entregar factores externos como el mercado, la moda y el “yo”.

Por otro lado, es importante recalcar la propiedad de la obra musical, puesto que en el sentido más contemporáneo es propiedad tanto del autor como del receptor. Si bien existen temáticas comunes, etiquetas compartidas y mensajes explícitos en la gran mayoría del fonograma actual, por ningún motivo se cerrará a una sola interpretación.

En un arte donde las posibilidades son infinitas, es necesario potenciar sus múltiples facetas de expresión. El discurso contemporáneo otorga a la música la posibilidad de mostrarse plena, sin simbolismos. En palabras de Cage,

"Hay que considerar no solo la música hermosa, sino la música que tiene vida en sí misma"


Bibliografía y Referencias

1. Kandinsky, V. (1979) de lo Espiritual en el Arte, P. 12. Editorial Premia. España.
2.“Little Richard, Arquitect of Rock N Roll”. Imagen extraída en http://o.scdn.co/300/8cb97608b07f3abe8cd1d70edf5a884bb80787de3. Zúñiga, A. (2013) Resumen del libro "La Modernidad Líquida", de Zygmunt Bauman. Extraído en http://manuelgross.bligoo.com/20130220-resumen-del-libro-la-modernidad-liquida-de-zygmunt-bauman4. Estilos de música progresiva. http://www.dlsi.ua.es/~inesta/Prog/progclass-e.html
5. Entrevista a Christian Vander. Extraído en http://defutura.blogspot.com/2007/05/entrevista-christian-vander.html6. Pritchett, J. (s.f.) Lo que el silencio enseñó a John Cage: la historia de 4’33’. Extraído en http://www.macba.cat/PDFs/jamespritchett_cage_cas.pdf7. Jurado, R. (s.f.) John Cage: Un nuevo paradigma artístico en las fronteras de la creación. Extraído en http://www.csmcordoba.com/revista-musicalia/musicalia-numero-1/184-john-cage-un-nuevo-paradigma-artistico-en-las-fronteras-de-la-creacion
8. Magma interpretando el tema “De Futura” en París el año 1977. Desde https://www.youtube.com/watch?v=a73XLkf43-s

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